DÍA INTERNACIONAL DE LA NO VIOLENCIA CONTRA LA MUJER

A propósito del Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer, que se conmemora todos los 25 de noviembre desde 1981, es importante manifestar  repudio ante todo acto inapropiado que vulnere los derechos de la mujer.

Se trata de un problema social que afecta a todos. Su origen cultural ha permitido que se proyecte como un fenómeno invisible, dañando la integridad, la dignidad y la libertad del género femenino, hasta el día de hoy.

Las mujeres, sólo por el hecho de ser mujeres, viven diversas formas de violencia por parte de sus parejas o de su entorno, que van desde el control hasta la agresión física. Esto, lamentablemente, tiene su justificación en que muchas culturas, incluida la chilena, todavía creen que los hombres tienen el derecho de controlar la libertad de las mujeres.

“Este tipo de violencia es uno de los principales problemas sociales de nuestro país. Se han implementado políticas y campañas tendientes a solucionar esta realidad, sin embargo, no es suficiente. Nuestra herencia del patriarcado está tan enraizada en nuestra sociedad, que para cambiar este tema cultural, se requieren de muchos años”, apunta Oriana González, administradora de empresa y gestora laboral de Fundación TPH Concepción.

Una apreciación con la que concuerda Mauricio Yanchapaxi Jacho, gestor de formación y capacitación de Fundación Prodemu, liderada a nivel nacional por la primera dama del país Cecilia Morel Montes.Los cambios son lentos. No se darán tan rápido como quisiéramos. Estos cambios son tan estructurales que van a demorar entre 80 y 200 años. Es un cambio cultural que no es sencillo. Depende de acuerdos y de transformaciones sociales profundas”, señala.

 

ESCENARIO PREOCUPANTE

Se entiende por violencia de género cualquier acto violento o de agresión, basados en una situación de desigualdad en el marco de un sistema de relaciones de dominación de los hombres sobre las mujeres que tenga o pueda tener como consecuencia un daño físico, sexual o psicológico.

Las amenazas de tales actos y la coacción o privación arbitraria de la libertad, tanto si ocurren en el ámbito público como en la vida familiar o personal, también corresponden a un tipo de violencia. “A veces se critica a las mujeres por el hecho de no salir o no poder identificar la violencia, pero se desconoce que es un proceso muy complicado y difícil. El amor propio, puede salvar a las personas de esta realidad”, complementa Yanchapaxi.

Y aunque se plantea en un escenario complejo y preocupante, de igual forma el tema ha tenido sus avances durante los últimos años. “Hemos avanzado, de hecho, hoy en día se habla del tema, se han creado leyes para protección de la maternidad, corresponsabilidad parental, equidad de género en materia laboral, etc. Pero para seguir avanzando hay que abordar este tema, desde la educación temprana de los niños y niñas. Hay que dejar de lado la educación sexista, distribuyendo roles al interior de la familia, realizando acciones tendientes a modificar la actual división sexual del trabajo, que establece una rígida asignación de roles, acceso a carreras científicas, técnicas y que todas las áreas se abran a las personas por sus capacidades, no por su género”, agrega González.

De acuerdo a lo que se espera para erradicar este tipo de prácticas machistas, Mauricio señala que “ahora dentro de lo que se está promoviendo destaca una nueva visión de tratar a las personas. Tratarlos como un ser humano y una persona con derechos. Se espera que en un futuro se deje de hablar de masculinidades y feminidades”.

 

REALIDAD LABORAL DE LAS MUJERES EN LA REGIÓN DEL BIOBÍO

En la Región del Biobío, el 51% de la población son mujeres. En el plano laboral, la especialista de Fundación Trabajo para un hermano, quienes desde 1988 han contribuido al desarrollo local, al emprendimiento y a la inserción laboral de hombres y mujeres de la zona, comenta que “si somos más mujeres eso debería también reflejarse en altas tasas de empleo, pero resulta que ahí solo tenemos el 41% de participación, contra el 59% de los hombres. Otro ejemplo de la exclusión laboral es que los Jóvenes Nini, en la Región alcanzan aproximadamente a un 30%, pero de ese porcentaje el 60% corresponde a mujeres. Eso es un claro acto de violencia”.

Además, la gestora laboral se refiere a la desigualdad en temáticas de sueldos. “Si nos vamos al caso de los sueldos, resulta que los hombres ganan un promedio del 16% más que las mujeres, en tanto, ahí se manifiesta la violencia. Donde ya es extremo es para las mujeres rurales, las mujeres indígenas, donde sus posibilidades de desarrollo se ven limitadas por temas de falta de acceso a la educación, lo que da como resultado que tengan bajas opciones a un empleo remunerado”, concluye.

Para erradicar la violencia contra las mujeres, el Estado ha focalizado sus esfuerzos en la prevención con campañas nacionales y en la formación de monitoras y monitores a nivel local. Para la atención de las mujeres que viven violencia están los Centros de la Mujer, las Casas de Acogida, los Centros Atención Reparatoria a mujeres víctimas de agresiones sexuales. Para los hombres están los Centros para Hombres que Ejercen Violencia de Pareja.