Participantes del curso “Maestro de cocina”  pondrán en práctica sus aprendizajes

Las integrantes del curso “Maestro de Cocina”,  ejecutado por Fundación Trabajo para un Hermano Concepción (TPH) y financiado por el Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (SENCE), están ad portas de asumir un nuevo desafío.

Y es que las 18 participantes de este proyecto educativo deben decir adiós a las aulas de clases para iniciar el proceso de sus prácticas laborales. Luego de tres meses de lecciones prácticas y teóricas, las alumnas deberán demostrar sus habilidades y destrezas en distintos establecimientos prestadores de servicios de alimentación, casinos y/o empresas de la Provincia de Concepción, que colaboran mutuamente con TPH.

Para Damaris Neira, quien obtuvo el 100% de asistencia a las jornadas educativas, terminar esta primera etapa de capacitación significa un orgullo. “Para mí fue un verdadero logro no faltar ningún día. Me propuse esa meta, porque lo estoy viendo a futuro. Si yo presentaba complicaciones ahora que estaba estudiando, después cuando estuviera en un puesto de trabajo no rendiría lo que me exigen”, señala la maestra de cocina de 33 años.

Su paso por esta institución sin fines de lucro, cumplió sus expectativas con creces. “Fue muy linda la experiencia, porque cuando llegué acá pensé que iba a aprender solo de cocina y en realidad los profesores se preocuparon de enseñarnos a desarrollar nuestras habilidades blandas, que sirven para ser una mejor persona y una mejor trabajadora”, comenta Damaris.

 

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DESTACADA PARTICIPACIÓN

En la opinión de Pavel González, facilitador del curso, la evolución que demostraron las estudiantes es muy destacables. “Desde el principio fue un desafío importante este grupo, porque nos comprometimos ambiciosamente a formar maestros de cocina muy profesionales, dentro de un plazo limitado. El perfil de la gente que elegimos fue muy diverso. Había que nivelar y a partir de ello, logramos sacar lo mejor de ellas”, indica el chef.

Durante el trimestre de clases las participantes lograron cumplir el sueño de mejorar sus técnicas en la cocina. “Al principio estaban ansiosas y sólo querían cocinar, pero después se dieron cuenta que es importante tener una base teórica, para luego ponerlo en práctica.  Es un curso  muy diverso. Hay gente que tiene más habilidades que otras, pero en la suma y resta, todas lograron un crecimiento y una mejora en el proceso de alimentación de ellas y sus familias. Pero es importante dejar en claro que maestro de cocina es una persona que opera sola y eso se logra sólo con la experiencia”, precisa el profesor.

Sin embargo, este proyecto no sólo está enfocado en enseñar técnicas y potenciar las capacidades de cada persona, sino que también busca ser una aporte a nivel emocional. “Antes de este curso, yo estaba sin trabajo y me desesperé tanto, que sólo lloraba. Entonces, mi paso por TPH lo veo como una terapia también. Mis profesores y toda la gente de la casa me acogió muy bien y me permitieron ver la vida de una manera más positiva”, confiesa Ana Ojeda Hurtado de 54 años.

En cuanto a sus proyecciones como maestra de cocina, la alumna dice que “Voy a poner todo de mí para lograr mis objetivos. Esta oportunidad que me dio TPH es única y no la quiero desaprovechar”, finaliza.

 

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