Nuestra compañera de TPH, María Fierro, obtuvo su título de facilitadora de Biodanza

María Fierro con su certificado de título.

A sus 64 años de edad, nuestra compañera de Fundación TPH Concepción, María Fierro Andreu, finalmente cumplió con el objetivo que se propuso en 2014: obtener su título de facilitadora de Biodanza en la Escuela Rolando Toro de Concepción.

A través de los profesores didactas, Marta Sickinger y Juan Francisco Gavilán, la nueva profesora de este sistema de autodesarrollo, logró especializarse con una enseñanza teórica, metodológica y vivencial, perfeccionada y sustentada en un proceso de investigación que duró tres años.

“Estoy muy contenta y emocionada con este logro, porque no fue fácil. Al principio sentí que no era para mí, pero gracias a la perseverancia pude lograrlo. De hecho, junto a una compañera, somos las únicas adultas mayores que obtuvimos esta certificación. Ahora me siento muy entusiasmada de poder facilitar procesos de otros seres humanos”, comenta la nueva profesora de Biodanza.

La temática que María Fierro escogió para su monografía titulada “Y… yo también puedo volar” que le otorga finalmente este grado y le permite enfocar su disciplina, tiene directa relación con los adultos mayores. “Quise enfocarme en ellos porque esto les permite mantenerse activos, estimulando su corporalidad, previniendo el deterioro y que su musculatura se rigidiza con rapidez.También les estimula a cultivar vínculos afectivos, ya que muchos viven solos o con escasas redes afectivas”, comenta.

UN ESPACIO PROTEGIDO

En 2001 escuchó por primera vez el término Biodanza y en 2002 asistió a talleres que le mostraron el camino que recorre hasta el día de hoy. “Fui creciendo tal como fui desarrollando mi vida hasta reconocer en mi corporalidad interna intensa un espacio muy protegido, para brotar o dar frutos y extender así mis alas. Eso fue lo que me hizo integrarme a esta escuela”, sostiene.

DANZAR LA VIDA

María Fierro junto al profesor didacta Juan Francisco Gavilán.

La nueva facilitadora de Biodanza, desde hoy en adelante busca representar de la mejor forma este sistema creado por el pensador, psicólogo y poeta chileno Rolando Toro Araneda, quien propone recuperar la conexión primordial con la vida como fuente de salud, disfrute, creatividad, afecto, solidaridad y plenitud.

“Yo quiero seguir danzando la vida y poner mi esfuerzo en que los adultos mayores puedan tener encuentros con otras personas para sonreír con mayor facilidad. Creo que mediante la Biodanza se puede lograr una mayor calidad de vida en todos los grupos etarios”, apunta.

Una coincidencia agradable, según cuenta, es que justamente el día que recibió su título, el sábado en el paseo de los DD.HH. en Toscana, Italia, se inauguró paralelamente una calle con el nombre de Rolando Toro Araneda, a quien admira profundamente. “El universo todo lo ordena. Yo me siento muy feliz de que en una ciudad tan alejada de la nuestra se valore al creador de la Biodanza, nacido en Talcahuano, y quien vivió también en Concepción”, finaliza.