Curso “Vendedor integral” finaliza su etapa de capacitación con esperanzadores mensajes

En un encuentro cargado de energía, el curso “Vendedor integral”, ejecutado por Trabajo para un Hermano (TPH) y financiado por el Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (SENCE), dijo adiós a su primera etapa de capacitación.

Los participantes del grupo, que compartieron tres meses de clases teóricas y prácticas, se despidieron del aula con una serie de esperanzadores mensajes. “Me gustó la actividad final donde pudimos decir nuestros buenos deseos para el futuro. Yo les deseo a todos mucho éxito para que puedan cumplir sus metas, porque creo que es un gran curso. Supimos mantenernos juntos a pesar de las diferencias. En lo personal me da nostalgia dejar las clases y despedirme de mis compañeros, pero es parte de la vida”, dice Katherine Gajardo.

Y es que el nuevo desafío que deben asumir en las próximas semanas con relación a sus prácticas laborales, debe ser por separado. “Yo pienso que estamos bien preparados para empezar nuestras prácticas. Será muy diferente, porque ahí no estarán detrás de uno ni los compañeros ni los facilitadores, pero en mi caso me siento muy segura de lo que aprendí”, complementa la participante de 28 años.

En general, el balance que se hace de esta fase lectiva se inclina hacia lo positivo. “Yo lo defino como un curso competitivo. En lo técnico buscaban entregar lo mejor de ellos y eso lo pude apreciar en las clases. Eran muy dedicados cuando se les asignaban tareas y hacían buenas presentaciones. En cuanto a relaciones humanas quizás les falta madurar aún, pero la mayoría de ellos son muy  jóvenes, así que creo que irán bien preparados a sus prácticas. Conmigo trabajaron el tema de currículum y manejo de internet y todos rindieron”, señala Tania Avilés, directora de TPH y facilitadora del curso.

 

NUEVO DESAFÍO

El conocimiento que se les entregó en TPH es valorado por los participantes. “Ha sido una muy bonita experiencia ya que TPH nos permite capacitarnos y de esta manera tratar de insertarnos en el mundo laboral. Para mí fue una gran experiencia, porque éste es un curso muy completo y dinámico. Los facilitadores excelentes y de cada uno aprendimos algo”, destaca Paul Hermosilla de 54 años.

El objetivo de mejorar sus vidas, se cumple en el caso de este participante. “Pasar por acá te abre oportunidades. Rescato mucho la calidad de los facilitadores, fueron muy claros y prácticos para enseñarnos conocimientos. Estoy muy contento de la fundación que nos dio la posibilidad de un vuelco en nuestras vidas para darnos cuenta de que podemos llegar lejos con nuestras capacidades”, manifiesta.

En cuanto a sus proyecciones, ambos participantes entrevistados, coinciden en que se esforzarán para trabajar en ventas y asumirán el desafío de la mejor forma posible. “Ahora me proyecto como una vendedora que tiene todas las herramientas para empezar su práctica laboral. Me veo profesionalmente estable y muy feliz. Así que pondré de mi parte para que sea sí”, comenta Katherine.

Por su parte Paul agrega que “ahora sólo depende de mí lograr mis objetivos y trabajar en ventas”, concluye.